RESERVA EDUARDO AVARO
RESERVA
EDUARDO AVAROA
FECHA DE
CREACION
La
Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa lleva el nombre del héroe
boliviano Eduardo Avaroa. Se encuentra escondido entre las alturas de la
Cordillera de los Andes, en el rincón más suroccidental de Bolivia, el área
protegida más visitada del país, con al menos 40 000 visitantes al año.
La
reserva de Eduardo Avaroa fue creada el 13
DE diciembre de 1973
MAPA DE
UBICACIÓN
SUPERFICIE (EXTENSION) EN HA. Y KM²
superficie :
7.145km²
Tiene una
superficie de 714.745 HA
PRINCIPALES CARACTERISTICAS DE FLORA Y FAUNA PAISAJISTICOS
FLORA
Existen por lo menos 190 especies de
plantas y árboles que crecen en un ambiente extremo. Las especies se han
adaptado a las condiciones severas de salinidad, falta de agua dulce,
temperaturas bajas y escasez de nutrientes.
La vegetación está caracterizada por la
fuerte presencia de pastizales de gramíneas (paja brava) que en algunas llanuras y laderas
forman semicírculos. En sitios de mayor humedad se pueden encontrar plantas
de Thola (tholares) y, en ciertas quebradas
rocosas (entre 4 300 y 3 700 m.s.n.m.),
la keñua, asociada en algunos casos a grandes
cojines de llareta (Azorella compacta), la
cual crece lentamente (1 a 3 mm/año) sobre afloramientos rocosos.
Los habitantes locales la utilizan como
combustible para calefacción y cocina.

FAUNA
La fauna se caracteriza por la presencia de especies singulares que se
adaptaron a las condiciones extremas de vida de la región, algunas de ellas en
peligro de extinción.
En la reserva se encuentran 80 especies de aves, de las cuales las más
representativas son las tres especies de flamencos que habitan en él: el flamenco andino, el flamenco chileno y flamenco de
James, uno de sus principales atractivos. También se
encuentran gansos andinos, halcones, patos, el ñandú pequeño (ave
parecida al avestruz, sin capacidad de volar), además de especies en peligro de
extinción como el cóndor andino y
la keñua, las cuales se encuentran protegidas en la reserva.
También hay 23 especies de mamíferos que prosperan en la reserva entre
los que se encuentran: vicuñas, pumas, zorros
andinos, y vizcachas.
MAYORES RIESGOS AMBIENTALES QUE AFECTAN AL AREA PROTEGIDA
Hidrocarburos y
minería
En el Carrasco hay
cuatro pozos de extracción de hidrocarburos sobrepuestos en el sector noreste.
De éstos, el único campo petrolero en funcionamiento es Bulo Bulo. Eso sí,
en la zona de influencia del reservorio cochabambino, específicamente en
el villorio de Entre Ríos, se halla el depósito más importante de la
empresa petrolera Chaco S.A. (filial de Amoco), igualmente llamado
Carrasco, donde se han perforado otros 15 pozos. Los impactos ambientales
y sociales generados por esta actividad extractiva han sido “notorios”, rezan
las denuncias de las federaciones rurales de la zona, por la
“contaminación de sus cultivos por rebalses de las fosas de lodos, la
irrupción de abortos en el ganado y la degradación irreversible de
suelos”. No obstante, la compañía, según datos hemerográficos,
afirma haber cumplido las medidas de mitigación requeridas; pero los
activistas consultados aclaran que la legislación boliviana tiene serias
deficiencias en cuanto a los estudios de impacto ambiental, más todavía
sobre aquellos proyectos que se implementan en áreas protegidas, debido a
su reglamentación especial.La explotación energética no se libra de ser
imputada de causar otros efectos colaterales dañinos. En el Parque
Nacional Aguaragüe del chaco tarijeño, rodeado por millones de metros
cúbicos de gas bajo tierra, esta práctica ha originado que varios ductos
pasen por sus terrenos, los cuales son empleados como senderos por los
pobladores externos y saqueadores que entran en el Aguaragüe para extraer
sus recursos naturales. A pesar de que este reservorio no es administrado
por el Sernap, este ente, declara el director de Planificación, Carlos
Hans, aprueba las fichas ambientales de las petroleras que operan en su
circunscripción. Lo mismo sucede en la Reserva Nacional de Flora y Fauna
Tariquia del mismo departamento, con una superficie de 246.870 hectáreas.El
Madidi apunta a engrosar el listado de extensiones ecológicas
relacionadas con la extracción de hidrocarburos, luego de que el Gobierno
declarara como una política de prioridad el rastreo de petróleo en esa
zona del norte paceño en el lapso de dos años, con el apoyo
económico de Petróleos de Venezuela, tras el nacimiento de la
compañía binacional Petroandina. No obstante, el director Miguel Escóbar
no está
en desacuerdo con
esta posible tarea, “siempre y cuando” se realicen los estudios
correspondientes para aplacar los impactos a la biodiversidad en la
búsqueda de recursos naturales, y, si es posible, “dejar al Madidi como
está ahora”.Otro problema latente para estos centros ecológicos es la labor
metalúrgica. Algo palpable ocurre en la Reserva Nacional de Fauna Andina
Eduardo Avaroa —inscrita en Potosí y con 714.745 hectáreas—. Allí, la
presión de la actividad de las empresas mineras se dirige a la explotación
del bórax (compuesto del boro destinado a la fabricación de
detergentes, suavizantes, jabones, desinfectantes, pesticidas...), para lo
cual queman enormes cantidades de yareta (planta verde) o queñua (árbol)
en hornos, logrando así el secado del químico. A la par, el área del Apolobamba
es impactada por la faena aurífera de compañías y cooperativistas del ramo
que contaminan sus suelos y el agua que pasa por su territorio.
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